Las políticas de desinstitucionalización y de desarrollo de servicios basados en el nuevo modelo de cuidados y apoyos en la comunidad tienden a quedarse en las declaraciones, pero no bajar a la práctica. A continuación, presentamos propuestas de claves que deberían acompañar cualquier proceso de desinstitucionalización en nuestro contexto:





Procesos de transición centrados en las personas y sus familias
Los procesos de transición centrados en las personas y sus familias, según la Estrategia Estatal para un Nuevo Modelo de Cuidados en la Comunidad (2024-2030) y Plena inclusión, son itinerarios personalizados y flexibles diseñados para apoyar a las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo, mayores o en situación de dependencia en su paso de entornos institucionalizados a una vida plena en la comunidad.
Consiste en construir una nueva vida con relaciones, rutinas y dinámicas centradas en sus decisiones. Con el proceso de tránsito la persona:
• Tiene control sobre su vida y sobre el proceso de tránsito.
• Construye su vida en su comunidad.
• Participa en su entorno y genera una red social de apoyos.
• Aumenta sus vínculos.
El proceso no solo trabaja con la persona, sino que también tiene un impacto en la comunidad. Supone un cambio significativo en la vida de las personas que deciden cómo quieren vivir y cómo quieren ser apoyados/as. El rol de la persona facilitadora es clave en este proceso.
Estos procesos garantizan que la transición sea planificada, progresiva y respetuosa con las decisiones, necesidades y preferencias de cada persona y su entorno familiar.

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Co-Liderazgo y coproducción en el proceso
Los procesos de desinstitucionalización exigen la participación de agentes diversos con un objetivo común: la transformación del modelo de cuidados y apoyos en la comunidad.
La co-producción desde Plena inclusión es un enfoque de trabajo colaborativo en el que personas con discapacidad intelectual y del desarrollo, sus familias, profesionales, entidades, administraciones públicas y otros agentes sociales participan de manera igualitaria en el diseño, desarrollo, implementación y evaluación de servicios, políticas y proyectos que les afectan.
Este modelo supera la idea tradicional de que solo los profesionales o las administraciones diseñan servicios para las personas, y en su lugar promueve que las propias personas y sus entornos sean protagonistas en la toma de decisiones.
La coproducción es un enfoque basado en activos que comienza ante todo con la energía, las habilidades, los intereses, el conocimiento y la experiencia de vida de las personas. La coproducción conecta los servicios públicos con valiosos recursos comunitarios y abre oportunidades para mejorar los resultados sin aumentar los costes.

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Marco de competencias para el cambio cultural
La adquisición de conocimientos teóricos no es suficiente para garantizar buenos apoyos en la práctica. Es necesario acompañar la implementación de las metodologías aprendidas en el contexto local de cada persona. Esto supone asumir los retos que cada persona y cada territorio presentan, siguiendo procesos muchas veces poco definidos, que nos obligan a afrontar en equipo situaciones de incertidumbre que
nos exigen innovar en las prácticas de apoyo, pero también en las formas en las que nos organizamos y aprendemos.
El aprendizaje necesario para adquirir las competencias y ponerlas en práctica no sólo tiene que ver con la adquisición del saber teórico. Las competencias profesionales necesarias contemplan tres componentes
clave:
- CONOCIMIENTOS TEÓRICOS sobre un área concreta.
- HABILIDADES que sirvan a la persona para poner en juego aspectos teóricos y dinámicas prácticas que le permiten actuar de manera eficiente individualmente y en Equipo.
- ACTITUDES personales, desde la conciencia de las propias fortalezas y debilidades, y el análisis de las propias creencias que facilitan o son barreras para la acción en contexto en la intervención con personas.
Son diversos los agentes que intervienen en un proceso de desinstitucionalización: profesionales de atención directa, gestores de servicios, facilitadores de proceso de tránsito, conectores comunitarios, agentes y activos del entorno, administraciones públicas locales…

El reto de las organizaciones del tercer sector que prestan cuidados de larga duración consiste en gestionar el proceso de aprendizaje de las personas que trabajan en ellas y de los agentes comunitarios que intervienen en el proceso de desinstitucionalización.
Para avanzar hacia el nuevo modelo de cuidados en la comunidad te proponemos:
Itinerarios
Guía para la implementación de los buenos apoyos
Existe la necesidad de trabajar la cultura y práctica organizacional,
que define la prestación de apoyos en el día a día de las personas, haciendo especial hincapié en la aplicación de metodologías respetuosas con los derechos humanos, centradas en las personas y en la comunidad.
Estas metodologías nos permiten llevar a la práctica el nuevo modelo de cuidados en la comunidad, en base a tres conceptos clave: buenas vidas, buenos apoyos y buenas comunidades.
A continuación, se presenta un proceso de acompañamiento a la implementación de buenos apoyos que ponga el foco en los siguientes aspectos estratégicos:
- Procesos de formaciónque se desarrollan en torno a las metodologías concretas.
- Nuevos modelos de liderazgo.
- Nuevas formas de acompañar a los equipos de atención directa.
- Diagnóstico y elaboración de planes de mejora en el servicio u organización.
- Participación de las personas y sus familias en los procesos de evaluación y planificación de los apoyos que se prestan.

Para conocer cómo acompañar la implementación de los buenos apoyos, hacer un diagnóstico y llevar a cabo un plan de mejora, descárgate la herramienta:
Herramienta: Guía para la implementación de los buenos apoyos
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Estrategias de desarrollo comunitario
El desarrollo comunitario es un proceso participativo y colaborativo que busca mejorar la calidad de vida de todas las personas en un territorio determinado, fortaleciendo el tejido social, promoviendo la inclusión y generando oportunidades para el bienestar colectivo. Se basa en el empoderamiento de las personas y comunidades para que sean protagonistas de su propio desarrollo, potenciando sus capacidades y recursos.
Principios clave del desarrollo comunitario:
- Participación activa: Las personas que viven en la comunidad son las principales impulsoras del cambio. Se fomenta su implicación en la toma de decisiones y en la resolución de problemas.
- Inclusión y diversidad: Se busca la plena participación de todos los colectivos, especialmente aquellos en riesgo de exclusión social, como personas con discapacidad, mayores o en situación de vulnerabilidad.
- Trabajo en red: Implica la cooperación entre ciudadanía, asociaciones, administraciones públicas, empresas y otros agentes sociales para generar soluciones sostenibles y adaptadas a la realidad local.
- Uso de recursos locales: Se parte del reconocimiento y aprovechamiento de los recursos, talentos y fortalezas ya presentes en la comunidad.
- Autonomía y sostenibilidad: Más que proveer soluciones asistencialistas, el desarrollo comunitario busca que las personas sean autosuficientes y capaces de impulsar cambios a largo plazo.
- Transformación social: Va más allá de mejorar condiciones materiales; implica generar cambios en las relaciones sociales, en las estructuras de poder y en la forma en que la comunidad se organiza y toma decisiones.
Tanto la Estrategia Estatal como la Escuela de Conectores Comunitarios promueven un modelo de desarrollo comunitario que pone en el centro a la persona, respetando sus derechos y fomentando su participación activa en la sociedad. Este enfoque busca construir comunidades más inclusivas y solidarias, donde todas las personas puedan desarrollar plenamente sus proyectos de vida.
La Escuela de Conectores Comunitarios es una iniciativa de Plena inclusión que ofrece formación y recursos para capacitar a personas como conectores o conectoras comunitarias. Estos profesionales tienen un doble enfoque:

- Vincular a las personas con su comunidad: Facilitar la inclusión de personas con discapacidad intelectual y del desarrollo en la vida diaria de su entorno, promoviendo su participación activa y autonomía.
- Transformar y desarrollar la comunidad: Trabajar en la creación de entornos más inclusivos y accesibles, sensibilizando a la sociedad y fomentando redes de apoyo naturales.
La formación ofrecida por la Escuela incluye cursos tutorizados, itinerarios formativos y comunidades de aprendizaje, proporcionando herramientas prácticas para mapear recursos comunitarios, organizar grupos vecinales y co-crear soluciones innovadoras para el desarrollo comunitario.
Para profundizar en el papel de los conectores comunitarios en el desarrollo de comunidades inclusivas, te invito a ver el siguiente seminario impartido por el experto internacional Cormac Russell: Ver aquí
Enlaces
Gama de servicios del nuevo modelo de apoyos en la comunidad
El nuevo modelo de apoyos y cuidados en la comunidad requiere una transformación profunda de los servicios existentes y la creación de nuevas formas de apoyo que respondan de forma flexible, personalizada y comunitaria a las necesidades de las personas y sus familias.
Pasamos de un modelo basado en centros e instituciones a un ecosistema de servicios diversificados, interconectados y centrados en la persona, su familia y su comunidad, que facilitan que cada persona pueda vivir donde y con quien desee, con los apoyos que necesite para tener una buena vida.
Características de esta nueva gama de servicios:
- Flexibles y personalizados: adaptados a los deseos, capacidades y necesidades cambiantes de cada persona.
- Comunitarios: se prestan en entornos inclusivos, naturales y cotidianos (el barrio, la casa, la red social de cada persona).
- Centrados en la autodeterminación: fomentan el control sobre la propia vida y la toma de decisiones.
- Diversificados: incluyen apoyos para la vida independiente, participación social, empleo, educación, cuidados personales, etc.
- Intersectoriales: promueven la coordinación entre los sistemas de salud, servicios sociales, vivienda, empleo y educación.
- Basados en derechos: alineados con la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y otros marcos internacionales.

La gama de servicios del nuevo modelo se construye desde la comunidad y con la participación activa de las propias personas, sus familias, profesionales y agentes locales, generando entornos más inclusivos, accesibles y sostenibles.
