Cuando hablamos de procesos de desinstitucionalización, podemos pensar que, si cambiamos únicamente el espacio físico en el que las personas viven o participan, pero no trabajamos sobre la cultura organizacional que define la relación de apoyo que se construye, los apoyos que se prestan y cómo se llevan a la práctica, la institución se trasladará a la vida de esa persona, aunque esta sea en la comunidad.
¿Qué es la desinstitucionalización?
La Estrategia Estatal para un Nuevo Modelo de Cuidados en la Comunidad (2024-2030) define la desinstitucionalización como un proceso de transformación del sistema de cuidados y apoyos que busca garantizar que todas las personas, incluidas aquellas con discapacidad, mayores, en situación de dependencia o con problemas de salud mental, puedan vivir de manera independiente en la comunidad, en igualdad de condiciones con el resto de la ciudadanía.
Esto implica cambiar la forma en que se prestan los apoyos y servicios, priorizando modelos comunitarios y personalizados.
Principios básicos de la desinstitucionalización según la Estrategia

Derecho a vivir en la comunidad
Todas las personas deben poder decidir dónde y con quién vivir, evitando que su única opción sean residencias o centros institucionalizados.

Modelo basado en la persona
Este modelo prioriza unos apoyos individualizados y flexibles, que deben adaptarse a las necesidades y preferencias de cada persona con discapacidad.

Cambio en los servicios de cuidados
Pasando de un modelo de grandes instituciones a un sistema de apoyos comunitarios que permita la participación activa de las personas en su entorno.

Transición progresiva hacia la comunidad
Basada en una transformación gradual de los servicios, con especial atención a la capacitación de profesionales y el desarrollo de recursos en la comunidad.

Enfoque de derechos humanos
Alineado con Convención de la ONU sobre Derechos de las Personas con Discapacidad, que defiende el derecho a la vida independiente y la inclusión en comunidad.
Este nuevo modelo de apoyos busca que todas las personas, especialmente aquellas con mayores necesidades de apoyo, puedan desarrollar sus proyectos de vida en la comunidad, en igualdad de condiciones y sin verse obligadas a vivir en entornos institucionalizados.

Proyecto Micasa
El proyecto Mi Casa: una vida en comunidad es uno de los proyectos relacionados con la desinstitucionalización financiados por el Gobierno de España a través de los fondos Next Generation de la Unión Europea (2022-2024).
Mi Casa: una vida en comunidad se basa en que todas las personas tienen derecho a vivir en comunidad, incluidas las personas con discapacidad intelectual y del desarrollo que tienen grandes necesidades de apoyo. Debe haber políticas públicas, apoyo institucional y prácticas profesionales capaces de organizar los cuidados de forma que estas personas puedan participar y ser incluidas comunidad.
Mi Casa: una vida en comunidad ha conseguido resultados en distintas áreas, como la calidad de vida de las personas, la sostenibilidad económica, la innovación, la satisfacción de los y las profesionales, o el impacto sobre las organizaciones y políticas públicas.
Si quieres conocer los resultados del proyecto visita su página.




